Revista Académica SIC, Sostenibilidad. Innovación y Ciencias empresariales

Sección Oportunidad de expresión

Edición 09

Enero-junio, 2026

 

ECONOMÍA AZUL COSTA RICA ENTRE REDES, CONSERVACIÓN Y DIGNIDAD RETOS HACIA UNA ECONOMÍA COLABORATIVA, SOLIDARIA Y DIGITAL EN LA PESCA PUNTARENENSE

 

Dervin Santiago Vargas Arias

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

dsvargas@live.com

 

Jorge Enrique Bolaños Méndez

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

johannabatista07@hotmail.com

 

Mariela Arce Carvajal

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

mariela_arce11@hotmail.com

 

Melanny Morales Chavarría

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

melannymch09@gmail.com

 

Rebeca Leiva Ulloa

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

analei32@gmail.com

 

 

Resumen

El sector pesquero en Costa Rica enfrenta retos históricos como invisibilizarían, falta de políticas claras y escasa inversión en tecnología y educación, a pesar de ser vital para la identidad y sustento nacional. Aunque el país es reconocido por proteger su biodiversidad, recientes medidas que prohíben la exportación de especies vulnerables, como tiburones y pez vela, han generado tensiones. Estas acciones buscan evitar daños irreparables al ecosistema, pero en regiones como Puntarenas se traducen en desempleo y pobreza, afectando a más de 60.000 personas que dependen directa o indirectamente de la pesca. El enfoque ambiental, aunque necesario, evidencia la ausencia de alternativas sostenibles para las comunidades costeras. Los pescadores piden justicia, permisos temporales y apoyo para adaptarse a modelos responsables. Transformar la pesca hacia prácticas sostenibles requiere financiamiento, capacitación y tecnología, aún insuficientes. Además, persiste la pesca ilegal, que amenaza tanto la biodiversidad como a quienes cumplen la ley. La solución demanda políticas públicas integrales, diálogo entre gobierno y pescadores, y la inclusión del sector en la economía colaborativa y digital. Invertir en maricultura, turismo comunitario y trazabilidad digital permitiría diversificar ingresos y garantizar transparencia. La gente del mar no busca privilegios: quiere trabajar, cuidar el océano y alimentar a sus familias.

Palabras clave: Pesca, Sostenibilidad, Biodiversidad, Políticas públicas, Comunidades costeras, Economía colaborativa.

Recibido: 4 de noviembre 2025

Aceptado: 24 noviembre 2025  

COSTA RICA IN NETWORKS: CONSERVATION AND DIGNITY CHALLENGES TOWARDS A COLLABORATIVE, SOLIDARITY AND DIGITAL ECONOMY IN THE PUNTARENA FISHING SECTOR

 

Abstract

The fishing sector in Costa Rica faces historical challenges such as invisibility, lack of clear policies, and limited investment in technology and education, despite being vital for the country’s identity and livelihood. Although the nation is recognized for protecting its biodiversity, recent measures banning the export of vulnerable species, such as sharks and sailfish, have sparked tensions. These actions aim to prevent irreparable damage to the ecosystem, but in regions like Puntarenas, they translate into unemployment and poverty, affecting more than 60,000 people who depend directly or indirectly on fishing. The environmental approach, while necessary, highlights the absence of sustainable alternatives for coastal communities. Fishermen demand justice, temporary permits, and support to adapt to responsible models. Transforming fishing into sustainable practices requires financing, training, and technology, which remain insufficient. Moreover, illegal fishing persists, threatening both biodiversity and those who comply with the law. The solution calls for comprehensive public policies, dialogue between the government and fishermen, and the inclusion of the sector in the collaborative and digital economy. Investing in mariculture, community tourism, and digital traceability would help diversify income and ensure transparency. People of the sea do not seek privileges: they want to work, protect the ocean, and feed their families.

 

Keywords: Fishing, Sustainability, Biodiversity, Public policies, Coastal communities, Collaborative economy

Received: November 4, 2025
Accepted: November 24, 2025

 

El mar como sustento y conflicto

El sector pesquero artesanal y comercial en Costa Rica enfrenta serios desafíos, entre ellos una histórica invisibilizarían, la ausencia de políticas claras de apoyo estatal y una limitada inversión en tecnología y desarrollo educativo. Esto ocurre pese a que la pesca representa un pilar fundamental para la identidad, el sustento y el territorio del país.

 

Desarrollo de planteamiento crítico.

Costa Rica se ha caracterizado mundialmente como un país que vela por la protección de su biodiversidad terrestre y marina, que posee tanto ecosistemas terrestres verdes como ecosistemas marinos azules, que son igualmente importantes y diversos para la conservación de la diversidad del mundo.

La reciente medida cautelar que prohíbe la exportación de especies marinas como el tiburón sedoso, martillo y zorro, así como el pez vela, ha generado un debate profundo sobre el futuro del sector pesquero y los modelos económicos que lo sostienen.

La acción interpuesta por el abogado Walter Brenes Soto ante el Tribunal Contencioso Administrativo busca frenar la comercialización

de dichas especies, consideradas vulnerables o amenazadas, contraviniendo la normativa nacional e internacional de protección de la fauna marina. La medida fue dictada con carácter urgente, considerando la necesidad de evitar un daño ambiental grave e irreparable, así como de preservar la eficacia de una eventual sentencia favorable al demandante.

Sin embargo, en los muelles de Puntarenas, esta medida se traduce en hambre, desempleo y desesperanza. Puntarenas se ha caracterizado históricamente por ser una de las regiones más pobres y desiguales del país, con altos índices de desempleo, acceso limitado a los servicios y una fuerte dependencia de actividades económicas como la pesca y el turismo.

Más de 60.000 personas dependen directa o indirectamente de la pesca y las recientes regulaciones han paralizado la cadena productiva que formaba parte de esta economía, significativamente talleres, plantas a afectando pescadores, procesadoras, transportistas y comerciantes.

 

Argumento 1. Economía excluyente y pocas alternativas

El enfoque ambiental, aunque legítimo y urgente, ha evidenciado una falla estructural: la ausencia de alternativas sostenibles y colaborativas para las comunidades costeras. La economía solidaria y digital, tan promovida en otros sectores, aún no ha llegado con fuerza al mar.

Los pescadores porteños no piden privilegios, piden ser vistos, piden justicia para poder seguir llevando el sustento a sus familias. Solicitan permisos temporales, cupos por especie, inspección y trazabilidad digital para demostrar que cumplen. Quieren trabajar mientras se transforma el modelo, no ser excluido de él.

Además, se enfrenta el desafío de transformar la actividad pesquera hacia prácticas más sostenibles, lo cual requiere apoyo técnico, financiamiento y capacitación, que actualmente son insuficientes.

 

Argumento 2. Voces del mar: el guardacostas y los pescadores legales

“Ser guardacostas en Costa Rica no es solo andar en lancha patrullando el mar. Es tener amor por el océano, por las especies que lo habitan y por la gente que vive de él de forma honesta. Llevo ya diez años en esto, y te digo que cada día trae su propia historia.” —Así inicia el relato de Allen Guevara, guardacostas del Servicio Nacional de Guardacostas, en Puntarenas.

“Una vez, hace como dos años, estábamos patrullando cerca de Isla Chira, ya cayendo la noche, cuando vimos una luz sospechosa en una zona donde no debería haber nadie pescando. Nos acercamos despacio, sin hacer mucho ruido, y ahí estaban: tres pangas sin matrícula, con redes de arrastre prohibidas, y los tipos bien campantes sacando pargos como si nada.

—Nosotros no estamos para pelear, pero tampoco nos vamos a dejar —les dijimos.

Uno de ellos intentó arrancar. Lo alcanzamos rápido, y cuando revisamos la red, vieras qué montón de peces juveniles, todos muertos. Eso duele, porque uno sabe que esos bichos ni siquiera tuvieron chance de crecer. Les decomisamos todo: redes, motores y hasta el pescado. No les gustó, claro, pero la ley es la ley.

Después de eso, nos quedamos patrullando hasta la madrugada, porque sabíamos que no eran los únicos. Y sí, como a las tres de la mañana, cayó otro grupo. Esa noche sacamos cinco embarcaciones ilegales. Fue duro, pero salimos con la frente en alto.

Al día siguiente, fuimos a hablar con los pescadores legales de la zona, y uno de ellos me dijo:

—Gracias, compa, porque si ustedes no estuvieran ahí, nosotros no podríamos seguir trabajando.

Ese mae tenía años de pescar con línea y anzuelo, respetando la veda, y ahora con la prohibición de la pesca de arrastre, la cosa se les ha puesto más difícil. Eso me marcó. Porque al final, uno no está solo cuidando peces, está cuidando

el futuro de muchas familias. Y aunque a veces nos toca mojarnos, pasar hambre o aguantar sol y lluvia, yo no me rajo. Porque el mar es de todos, y hay que defenderlo con el corazón. Y también hay que apoyar a los que sí hacen las cosas bien, porque ellos son los que mantienen viva la pesca responsable en este país”.

Muchos de ellos apenas están sobreviviendo, porque, aunque la veda busca proteger el fondo marino, no todos han recibido apoyo para cambiar de técnica o conseguir nuevos equipos. Y mientras tanto, los ilegales siguen metiéndose como si nada

 

Conclusión: Oportunidades desde la Economía Colaborativa y Digital

Los retos en la economía pesquera son múltiples y diversos, requiriendo una amplia gama de habilidades y enfoques para poder resolverlos.

Primero, la transformación hacia una pesca sostenible requiere inversión en tecnología, capacitación y maricultura. Esto implica no solo modernizar los equipos y técnicas de pesca, sino también fortalecer las capacidades locales mediante formación técnica continua a los pescadores y a todo el sector involucrado en la cadena de producción, con acceso a herramientas digitales y acompañamiento institucional.

Segundo, la necesidad de fortalecer el diálogo entre el gobierno, los pescadores y las organizaciones ambientales. La falta de comunicación ha generado desconfianza y tensiones sociales en las zonas costeras, donde muchas familias sienten que las decisiones se toman sin considerar su realidad.

Tercero, se necesita una política pública integral que reconozca a los pescadores artesanales y comerciales como actores económicos con derechos, acceso a seguridad social y programas productivos. Esta política debe traducirse en acciones concretas que garanticen condiciones de trabajo dignas, protección social y acceso a financiamiento para proyectos sostenibles.

La economía colaborativa no puede ser solo un discurso urbano. Debe incluir al mar y a quienes lo habitan. La digitalización puede ser aliada si se usa para rastrear productos, garantizar transparencia y abrir mercados responsables.

La solidaridad debe traducirse en apoyo real: financiamiento, formación y acompañamiento para diversificar ingresos mediante turismo comunitario, acuicultura y comercio justo Piden que se invierta en proyectos de maricultura, turismo comunitario, y capacitación para diversificar sus ingresos. Que se apruebe la ley que les reconoce como pescadores artesanales y comerciales, con derechos, seguridad social y acceso a programas productivos que les permitan mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

La gente del mar no quiere privilegios. Quiere justicia. Quiere trabajar sin miedo, cuidar el océano y alimentar a los suyos.

Porque si el mar se muere, se muere el pueblo.