Revista
Académica SIC, Sostenibilidad. Innovación y Ciencias empresariales
Sección
Oportunidad de expresión
Edición
09
Enero-junio,
2026
DEL INDIVIDUALISMO A LA COOPERACIÓN: EL CAMBIO ECONÓMICO QUE COSTA RICA
NECESITA
Jeremy Jafet Umaña Brown
Bachiller en Dirección de
empresas Universidad Fundepos
Kevin Francisco Torres Hernández
Bachiller en Dirección de
empresas Universidad Fundepos
María Gabriela Duarte Miranda
Bachiller en Dirección de
empresas Universidad Fundepos
Nathalia Paola Durán Hidalgo
Bachiller en Dirección de
empresas Universidad Fundepos
Resumen
La
transición hacia una economía colaborativa, social y digital implica mucho más
que un cambio tecnológico: representa una transformación cultural y económica
que redefine la forma en que trabajamos y nos relacionamos. Las plataformas
digitales han abierto oportunidades en sectores como transporte, alojamiento y
comercio, pero también plantean retos regulatorios y sociales. En Costa Rica,
este modelo es inevitable, aunque enfrenta obstáculos significativos como la
falta de articulación entre sectores público, privado y comunitario, así como
un marco legal insuficiente para regular plataformas colaborativas. Otro
desafío crítico es la brecha digital, que excluye a miles de personas,
especialmente en zonas rurales, limitando su participación en estas nuevas
economías. Sin acceso universal a internet y alfabetización digital, la
inclusión se convierte en un reto. Para superar estas barreras, se propone una
Política Nacional de Economía Colaborativa, Social y Digital basada en tres
ejes: actualización normativa, fortalecimiento de capacidades digitales y
promoción de alianzas intersectoriales. Este enfoque permitiría construir un
ecosistema económico más inclusivo, resiliente y sostenible. El verdadero reto
no es tecnológico, sino cultural: fortalecer la cooperación y la confianza para
que el progreso individual se vincule con el bienestar colectivo. Costa Rica
tiene la oportunidad de liderar este cambio.
Palabras clave: Economía colaborativa, Transformación digital,
Solidaridad social, Brecha digital
Política
pública, Desarrollo inclusivo
Aceptado: 24 de noviembre de 2025
FROM INDIVIDUALISM TO
COOPERATION: THE ECONOMIC CHANGE THAT COSTA RICA NEEDS
Abstract
The transition toward a collaborative, social, and digital economy is more than a technological shift; it represents a profound cultural and economic transformation. Digital platforms have created opportunities in sectors such as transportation, lodging, and commerce, but they also pose regulatory and social challenges. In Costa Rica, this transition is inevitable, yet significant obstacles remain, including the lack of coordination among public, private, and community sectors and an insufficient legal framework for collaborative platforms. Another critical challenge is the digital divide, which excludes thousands of people, particularly in rural areas, from participating in these new economic models. Without universal internet access and digital literacy, discussing collaborative or digital economies risks leaving behind a large portion of the population. To address these issues, a National Policy for Collaborative, Social, and Digital Economy is proposed, based on three pillars: updating regulations to ensure equity and social protection, strengthening digital skills through training and access to technology, and promoting intersectoral alliances to foster inclusive and sustainable innovation. The real challenge is cultural: building trust and cooperation so that individual progress aligns with collective well-being. Costa Rica has the opportunity to lead this transformation and become a global reference for inclusive development.
Keywords: Collaborative Economy, Digital transformation, Social solidarity, Digital divide, Public policy, Inclusive development
Received:
November 4, 2025
Accepted:
November 24, 2025
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Introducción
La transición hacia una economía más colaborativa, social
y digital no es solo un cambio tecnológico, sino también una transformación
profunda en la forma en que trabajamos, producimos y nos relacionamos. Hoy en
día, las plataformas digitales se han convertido en puentes que conectan a las
personas para compartir, intercambiar o alquilar bienes y servicios, generando
nuevas oportunidades en sectores como el transporte, el alojamiento o el
comercio. Sin embargo, este avance también plantea retos importantes: los
gobiernos deben actualizar sus leyes laborales y fiscales, proteger los
derechos de los consumidores y asegurar una competencia justa. En el fondo, se
trata de encontrar un equilibrio entre la innovación y la responsabilidad,
reconociendo que estos nuevos modelos de negocio están redefiniendo lo que
entendemos por trabajo y economía.
Desarrollo de
planteamiento crítico
En Costa Rica se está avanzando hacia este camino donde
la cooperación, la solidaridad y la innovación digital se vinculan como pilar
de una nueva economía. La transformación y el paso hacia un modelo más
participativo y sostenible no solo es necesaria, sino inevitable. Sin embargo,
ante ello el país enfrenta distintos desafíos que impiden que la economía
colaborativa, la social solidaria (ESS) y la digital se unan de manera parcial,
equitativa y efectiva.
Uno de los más grandes retos es la falta que hay en la
articulación de los sectores públicos, privados y comunitarios. Aunque hay
iniciativas aisladas que promueven el intercambio de servicios, consumo
responsable e innovación tecnológica; todavía no hay como tal una estrategia
clara que integre estos esfuerzos. En muchas ocasiones, las cooperativas,
asociaciones y los emprendimientos solidarios, trabajan sin un apoyo
suficiente. Mientras que en el marco legal para las plataformas colaborativas
sigue siendo limitado e inclusive inexistente.
Otro de los retos para Costa Rica es la brecha digital,
que está limitando la participación de miles de personas en estas nuevas formas
económicas. En un país donde el acceso a internet y la alfabetización digital
no son universales, hablar de economía colaborativa o digital sin atender
primero esa desigualdad sería excluir a una parte importante de la población.
Muchos habitantes de zonas rurales o con bajos recursos aún no tienen las
herramientas tecnológicas ni las habilidades necesarias para integrarse completamente
a este entorno.
Argumentos
Frente a estos desafíos, una solución académicamente
fundamentada consiste en el diseño e implementación de una Política Nacional de
Economía Colaborativa, Social y Digital, orientada a establecer un marco
institucional integral que articule los esfuerzos de los diferentes actores
involucrados. Dicha política debería contemplar tres ejes estratégicos:
Primero, la creación de un marco normativo actualizado que regule las
plataformas colaborativas y garantice condiciones de equidad y protección
social; segundo, el fortalecimiento de las capacidades digitales mediante
programas de formación y acceso equitativo a la tecnología; y tercero, la
promoción de alianzas intersectoriales entre el Estado, las universidades, las
empresas y las organizaciones sociales, con el fin de fomentar la innovación
inclusiva y sostenible. Este enfoque permitiría construir un ecosistema
económico más cohesionado, resiliente y alineado con los principios del
desarrollo humano sostenible.
Conclusión
El verdadero reto no es tecnológico, sino cultural. Costa
Rica debe fortalecer su sentido de comunidad, confianza y cooperación para que
estos modelos prosperen. La economía colaborativa, social solidaria y digital
no son simples tendencias; representan una nueva forma de entender el
desarrollo, una donde el progreso individual se vincula con el bienestar colectivo. En este sentido
Costa Rica tiene la oportunidad de ser un referente en la aplicación de estos
modelos más inclusivos aprovechando que se destaca como uno de los países con
alto compromiso en materia de educación , ambiental y sobre todo de paz,
fortalecer la educación económica y digital, podría ser llevar más allá la
participación y la colaboración del sector público y privado de esta manera pensamos
que es posible consolidar un modelo de desarrollo capaz de responder a los
desafíos de un mundo globalizado y, al mismo tiempo, mantener los valores que
han caracterizado al país.