Revista Académica SIC, Sostenibilidad. Innovación y Ciencias empresariales

Sección Oportunidad de expresión

Edición 09

Enero-junio, 2026

 

COSTA RICA ANTE EL DESAFÍO DE CONSTRUIR UNA ECONOMÍA DIGITAL, COLABORATIVA Y SOLIDARIA

 

Claudia Michelle Trejos Vargas

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

michitrejos.0104@gmail.com

 

Ferdinan Agüero Rojas

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

ferdinandar86@hotmail.com

 

Francini Peralta Navarro

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

franciniperalta88@outlook.com

 

Hazel Alejandra Barrios Solano

Bachiller en Dirección de empresas Universidad Fundepos

hazelb0604@gmail.com

 

Resumen

En los últimos años, Costa Rica avanza hacia nuevas formas de economía impulsadas por tecnología, cooperación y sostenibilidad: economía digital, colaborativa y Economía Social y Solidaria (ESS). Estos modelos buscan poner a las personas en el centro del desarrollo y aprovechar la innovación para construir un país más inclusivo. Sin embargo, persisten retos importantes, como la brecha digital que afecta a comunidades rurales, costeras e indígenas, limitando su acceso a oportunidades. Esta desconexión no es solo técnica, sino un problema de justicia social que requiere conectividad significativa, dispositivos y formación en habilidades digitales. La economía colaborativa también plantea desafíos regulatorios: garantizar protección social para trabajadores por tareas y evitar competencia desleal entre lo tradicional y lo digital. Se necesita un marco normativo moderno que promueva transparencia y seguridad social adaptada a nuevas formas de empleo. Por otro lado, la economía digital ofrece gran potencial   el desarrollo, pero exige cerrar brechas tecnológicas, fortalecer ciberseguridad y simplificar trámites públicos. El reto no es solo tecnológico, sino humano y ético: asegurar que la digitalización beneficie a todos. Costa Rica tiene la oportunidad y responsabilidad de construir una economía inclusiva, solidaria y conectada, reflejando los valores que la han caracterizado históricamente.

Palabras clave: Economía digital, Economía colaborativa, Economía Social y Solidaria (ESS), Brecha digital, Inclusión tecnológica, Marco normativo

Recibido: 4 de noviembre de 2025

Aceptado: 24 de noviembre de 2025

 

 

COSTA RICA FACING THE CHALLENGE OF BUILDING A DIGITAL, COLLABORATIVE AND SOLIDARITY ECONOMY

 

Abstract

In recent years, Costa Rica has been moving toward new economic models driven by technology, cooperation, and sustainability: digital economy, collaborative economy, and Social and Solidarity Economy (SSE). These approaches aim to place people at the center of development and leverage innovation to build a more inclusive nation. However, significant challenges remain, such as the digital divide affecting rural, coastal, and indigenous communities, limiting their access to opportunities. This gap is not only technical but a matter of social justice, requiring meaningful connectivity, access to devices, and digital skills training. The collaborative economy also raises regulatory challenges: ensuring social protection for gig workers and preventing unfair competition between traditional and digital models. A modern legal framework is needed to promote transparency and adapt social security to new employment forms. Meanwhile, the digital economy offers great potential for development but demands closing technological gaps, strengthening cybersecurity, and simplifying public procedures. The challenge is not only technological but human and ethical: ensuring that digitalization benefits everyone. Costa Rica has both the opportunity and responsibility to build an inclusive, connected, and solidarity-based economy that reflects the values that have historically defined the nation.

 

Keywords

Digital economy, Collaborative economy, Social and Solidarity Economy (SSE), Digital divide, Technological inclusion, Regulatory framework

 

Received: November 4, 2025

Accepted: November 24, 2025

 

 

Introducción

En los últimos años, Costa Rica ha iniciado un camino hacia nuevas formas de entender la economía, impulsadas por la tecnología, la cooperación y la sostenibilidad. Hablamos cada vez más de economía digital, economía colaborativa y Economía Social y Solidaria (ESS). Tres conceptos que, aunque distintos, comparten una visión común: poner a las personas en el centro del desarrollo y aprovechar la innovación para construir un país más justo e inclusivo.

Sin embargo, como estudiantes y futuros profesionales, nos preocupa que este proceso de transformación no llegue a todos por igual. La brecha digital sigue siendo una barrera muy real. En un país que se enorgullece de su educación y estabilidad, aún hay comunidades rurales, costeras o indígenas donde la señal de internet es débil o simple mente no hay. Detrás de esa desconexión hay emprendedores, cooperativas y asociaciones que no logran acceder a las oportunidades de la economía digital.

Superar esta brecha no es solo un tema técnico, sino un asunto de justicia social. No basta con tener Wi-Fi; se necesita conectividad significativa, acceso a dispositivos y formación en habilidades digitales. Si no actuamos con rapidez, la digitalización podría agrandar la desigualdad territorial, dejando fuera a quienes más podrían beneficiarse de ella.

Desarrollo de planteamiento crítico

En Costa Rica, necesitamos que el gobierno, las universidades, las municipalidades y las empresas trabajen juntas para llevar la conectividad y la digitalización a todos los rincones del país. Iniciativas como redes comunitarias de internet gestionadas por cooperativas, centros tecnológicos abiertos al público y capacitaciones con enfoque inclusivo pueden marcar la diferencia entre una Costa Rica dividida digitalmente y una Costa Rica verdaderamente conectada.

Al mismo tiempo, la economía colaborativa está transformando la forma en que producimos e intercambiamos bienes y servicios. Plataformas digitales de transporte, hospedaje o reparto ya son parte de nuestra vida cotidiana. Estas oportunidades abren puertas para el emprendimiento y la generación de ingresos, pero también plantean nuevos desafíos: ¿cómo garantizar la protección social de quienes trabajan por tareas?, ¿cómo evitar la competencia desleal entre lo “tradicional” y lo “digital”?

 

Argumentos

La solución no está en frenar la innovación, sino en regularla con justicia. Necesitamos un marco normativo moderno que promueva la competencia leal, la transparencia y la protección del trabajador digital. La creación de esquemas de cotización proporcional por hora o servicio podría permitir que la seguridad social se adapte a los nuevos tiempos, sin dejar a nadie atrás.

Por otra parte, la economía digital representa un motor de desarrollo con enorme potencial para Costa Rica y el resto del mundo. Con comercio electrónico, servicios en la nube y herramientas digitales, una pequeña empresa rural podría exportar sus productos o gestionar sus operaciones con eficiencia. Pero para que esto ocurra, debemos pasar de estar simplemente “conectados” a ser digitalmente competitivos.

Esto implica cerrar brechas en habilidades tecnológicas, promover programas de micro credenciales entre el INA, universidades y empresas, y fortalecer la ciberseguridad en las MIPYMES. También urge simplificar los trámites públicos y unificar las plataformas estatales, porque la burocracia sigue siendo uno de los grandes frenos a la transformación digital.

 

Conclusión

En definitiva, el reto para Costa Rica no es solo tecnológico, sino humano y ético. La transición hacia una economía colaborativa, solidaria y digital debe garantizar que el progreso beneficie a todos y no a unos pocos. La Economía Social y Solidaria puede ser el puente que una la digitalización con el solidarismo.

Nos parece que en Costa Rica, tenemos no solo la oportunidad sino también la responsabilidad de construir un país donde la tecnología sea una herramienta de inclusión y no de exclusión. Un país donde las cooperativas rurales puedan vender en línea, donde las mujeres emprendedoras encuentren apoyo en plataformas solidarias y donde cada persona, sin importar su ubicación o condición, pueda ser parte activa del futuro digital.

Costa Rica ha sido históricamente un ejemplo de solidaridad y visión social. Hoy, más que nunca, debemos extender esa solidaridad al mundo digital. Solo así podremos construir una economía verdaderamente colaborativa, solidaria e inclusiva, que refleje los valores que siempre nos han distinguido como nación.